sábado, 1 de marzo de 2014

Máquinas de un taller de encuadernación



¿Qué máquinas se utilizan en un taller de encuadernación? Para el propósito de este artículo he seleccionado las máquinas de mayor tamaño: una cizalla, una guillotina, una prensa de cajos, una prensa de percusión y una doradora. Todas las máquinas de las fotografías pertenecen al taller de encuadernación L’art de relligar, ubicado en la ciudad de Girona.
A simple vista puede parecer que una cizalla y una guillotina sirven para lo mismo. Pero no. Tienen funciones muy distintas y el uso que recibe una puede echar a perder la otra y viceversa. La cizalla se utiliza para cortar cartón y papel, cuando son hojas sueltas. Si la usamos para cortar el cuerpo del libro en pocos días la cizalla no nos cortará bien. Una buena cizalla no tendrá propiamente una cuchilla, sino que cortará con su propio peso y, por lo tanto, el hierro que corta será prácticamente plano, con una ligera inclinación. Para que se entienda mejor, al “cuchillo” de una cizalla le podemos pasar el dedo sin miedo a cortarnos.

En cambio, la guillotina es usada para cortar el cuerpo del libro, habitualmente una vez éste ya está cosido. Si usáramos la guillotina para cortar el cartón, la cuchilla perdería el filo enseguida, ya que el cartón está lleno de impurezas. A diferencia de la cizalla, nunca le pasaremos el dedo a la cuchilla de la guillotina, ya que ésta tiene que estar muy afilada.

Las prensas de cajos se utilizan para sujetar el cuerpo del libro y trabajar con él. Esto incluye serrar las hojas, tintar los cortes, sacar el cajo, etc. En esta fotografía se aprecia una prensa de cajos de madera. Es la que habitualmente se encuentra. Sin embargo, también les quería mostrar esta prensa de cajos de hierro, muy poco frecuente y difícil de encontrar. Además, esta prensa incluye un pedal para sostener el libro y tener las manos libres para poder girar el volante de hierro, con el que se dejará firmemente apretado para poder continuar trabajando.


La prensa de percusión se utiliza para prensar los cuadernillos para que queden bien doblados, así como prensar todo aquello que queramos asegurar que quede bien pegado. Se llama de percusión porque el mismo volante que se utiliza para abrir y cerrar la prensa tiene un pequeño recorrido que permite “dar golpes” cuando nuestra fuerza ya no puede para apretar aún más la prensa.

La doradora se utiliza para dorar los títulos o imágenes que podemos encontrar en las portadas de los libros. Tradicionalmente se utilizaban los hierros, pero muchas veces éstos se reservan para los lomos de los libros. Las doradoras tienen una placa que se puede sacar y en la que dispondremos las letras (llamadas tipos) o las imágenes que vayamos a dorar. Una vez colocada esta placa, prendemos la máquina y decidimos a qué temperatura la pondremos. Ésta dependerá del material a dorar; no es lo mismo usar tela que usar piel o usar napa (un tipo de piel). Cuando la máquina nos indica que ha llegado a la temperatura, colocaremos las tapas del libro y bajaremos la palanca un instante (demasiado calor puede estropear el dibujo). La placa bajará y presionará el libro. Si sólo fuera eso, nos quedaría un gofrado (si fuera piel) o un bajorrelieve en otros materiales. En medio de la placa y el libro pondremos una película dorada (u de otro color). Cuando soltemos la palanca, ya habremos dorado el libro. En esta imagen se pueden apreciar a la derecha de la doradora numerosos hierros para dorar o gofrar a mano.

¿Qué tan imprescindibles son estas máquinas en un taller de encuadernación? Todo depende de la comodidad y rapidez con que se quiera trabajar, aunque también de los resultados que queramos obtener. La cizalla nos permite trabajar con más rapidez que si usáramos el cúter, permite un corte recto (por lo tanto, más pulido) y nos asegura un ángulo recto. La guillotina nos da unos cortes de cabeza, frente y pie limpios y pulidos que de otra manera no podríamos obtener[1]. Para la prensa de cajos se puede utilizar un burro o una mordaza de dos husillos, aunque es posible que no trabajemos con tanta comodidad. La prensa de percusión no se puede realmente sustituir. Podemos usar un montón de enciclopedias, pero la presión nunca será equiparable. Finalmente, como he dicho, la doradora puede ser sustituida por los hierros, pero éstos requieren de práctica y el riesgo a que no salgan bien siempre es mayor que con el uso de la doradora. Además conllevan más tiempo. Así pues, se puede trabajar si todas estas máquinas, sí. Pero los resultados no serán los mismos.


[1] Más tradicional que la guillotina es el ingenio. Sin embargo, he considerado por su dimensión y su precio que equivale a una guillotina y, más que un sustituto, es un equivalente. No lo he incluido en este artículo porque, aunque lo conozco, nunca he visto ni utilizado uno y no estoy realmente familiarizada con él.

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